Para maestros – La magia de la hora del círculo
El aprendizaje tiene que ver con las relaciones entre las personas.
Los seres humanos se han reunido en círculos de manera natural a través de los tiempos (por ejemplo, alrededor de las fogatas y en los bailes folclóricos). Cuando están reunidos en círculos las personas hablan, escuchan, cuentan sus historias, resuelven problemas, se turnan, celebran, se apoyan mutuamente, aprenden… y mucho más.
La hora del círculo en el aula es una gran manera de darle a los niños un sentido de comunidad y pertenencia. Es una oportunidad excelente para el estudio académico. La hora del círculo es el lugar y el momento en el que los niños aprenden a escuchar, sentir compasión, comprender las perspectivas de los demás, turnarse y dar de sí mismos. Todo eso es clave para prosperar en la escuela y en la vida. Cuando usted reúne a los niños en un círculo, está creando un espacio en el que todos pueden ser vistos y escuchados, y todos están en el mismo nivel.
Claro que hay otros lugares en la escuela o guardería donde los niños aprenden a desarrollar habilidades socio-emocionales y a relacionarse con sus compañeros, con otros niños de diferentes edades y con personas mayores. Estas relaciones pueden darse uno a uno, en parejas, en grupos pequeños o grandes y en un entorno formal o informal. No es solo el aprendizaje socioemocional lo que ocurre en las relaciones sino también el aprendizaje académico.
Nadie nace de la nada ni existe en el vacío. Cada interacción que los niños tienen con los demás conduce al desarrollo de su cerebro. Siempre hay un ir y venir en el aprendizaje. La hora del círculo está llena de estas oportunidades para el desarrollo.
Agradecimiento especial a
- Melissa Butler, autora y educadora
- Mary Kay Mahar, Senior Director, Early Learning and Prevention Systems, Public Health Management Corporation.
- David Willis Senior Fellow CSSP (Center for the Study of Social Policy)
- Zoraima Rosario-Rolón, Coordinadora de Programas de C.A.R.E, Programa de Orientación y Compromiso receptivo
- Dana Winters, Directora Ejecutiva del Instituto Fred Rogers
Vamos a jugar afuera
Los sentidos atentos después de una tormenta
Los niños pueden utilizar todos los sentidos cuando interactúan con la naturaleza.
Cuidemos la naturaleza
Los niños pueden sentir asombro, deleite, alegría y orgullo al observar y cuidar la naturaleza que los rodea.
La naturaleza está en todas partes
La naturaleza está a nuestro alrededor, incluso en una cuadra en la ciudad donde vivimos podemos notarla, descubrirla, observarla, admirarla y disfrutarla.
Los juegos al aire libre
Interactuar con la naturaleza es una oportunidad para el asombro, el descubrimiento práctico y la creatividad; pilares para un desarrollo saludable y para adquirir futuros conocimientos.
Cuidemos de la naturaleza: Coloreemos juntos
Los niños pueden sentir asombro, deleite, alegría y orgullo al observar y cuidar la naturaleza que los rodea.
Juego al aire libre – ¡Un desorden maravilloso!
Es normal hacer desórdenes.
