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La belleza de momentos apacibles al aire libre

Los niños pueden empezar a reconocer que la naturaleza es un lugar donde pueden encontrar quietud y estar tranquilos.

Cuando pensamos en niños jugando al aire libre, a menudo pensamos en niños jugando en grupo, dándole rienda suelta a su energía natural con mucho ruido y mucha actividad (corriendo, saltando, balanceándose o haciendo juegos organizados como ¡Te atrapé! o al fútbol). El movimiento del cuerpo y el juego activo son importantes para el crecimiento y el desarrollo de los pequeños y por supuesto que jugar libremente al aire libre es excelente para que los niños “dejen salir” la energía dentro de límites seguros.  

Pero hay otras formas de experimentar el mundo natural, incluido estar más tranquilo o menos activo. Pasar “tiempo a solas” en la naturaleza (con la supervisión adecuada) puede ser una manera especial para que los niños se relajen y fomenten su bienestar emocional. Los niños construyen sus propias conexiones emocionales con el mundo natural, lo que puede crear un sentido de responsabilidad por cuidar nuestro medio ambiente y los seres vivos que viven en ella y que nos rodean. 

Además, los espacios compartidos al aire libre como los parques infantiles, a veces pueden resultar demasiado estimulantes para los pequeños. Por el contrario, el tiempo apacible al aire libre a solas (o con solo un amigo) puede ser reconfortante. Los padres y cuidadores deben animar a los niños a encontrar y disfrutar lugares más tranquilos cuando lo necesiten, como bajo la sombra de un árbol al borde de un concurrido parque infantil. Un momento de tranquilidad en la naturaleza ayuda a los niños a sentirse relajados en medio de un mundo ajetreado.

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