Se necesita un pueblo
“Se necesita un pueblo para criar a un niño” es más que un dicho; es un recordatorio de que los niños prosperan cuando padres, cuidadores y maestros trabajan juntos para lograr objetivos compartidos. La participación familiar significativa fortalece las relaciones entre todos los miembros de la “aldea” de un niño, crea un propósito común y motiva acciones intencionales que apoyan resultados positivos. Esto funciona mejor cuando todos, como socios, hablan claramente, se ponen de acuerdo y cumplen con las expectativas compartidas. Dos estrategias simples y cotidianas (acuerdos compartidos y comunicación bidireccional) ayudan a las familias y a los proveedores a trabajar juntos con el niño en el centro.
Estrategia 1 Acuerdos mutuos
Los prejuicios y los juicios son parte del ser humano pero también pueden notarse, gestionarse y silenciarse. Una forma de hacerlo es reemplazando intencionalmente el juicio con la empatía, el respeto y con una actitud positiva. Hacerlo nos invita a abrazar la curiosidad, buscar puntos en común y acentuar lo positivo. Por ejemplo, lo que podría parecer una despedida distante y apresurada entre padre e hijo puede en realidad ocultar esperanzas y compromisos compartidos. En estos momentos, las familias, los cuidadores y los maestros probablemente quisieran ser vistos, apreciados y reconocidos por hacer lo mejor que pueden por el niño. Escuchar y observar sin juzgar ayuda a familias, cuidadores y maestros a ver sus esperanzas compartidas que, cuando se nombran y se expresan, fortalecen la participación familiar y crean acuerdos mutuos amables, colaborativos y consistentes. Esos acuerdos son las promesas que las familias, cuidadores y maestros hacen juntos sobre cómo se comportarán ante el niño, utilizando expectativas claras, comunicación abierta y trabajo en equipo para fortalecer el bienestar del niño.
Los acuerdos mutuos se deben ampliar y cambiar porque los niños (y las rutinas y relaciones que los rodean) también se amplían y cambian. Por ejemplo, un acuerdo sobre entregas rápidas podría cambiar con el tiempo para incluir una breve rutina de despedida a medida que el niño aprende a separarse con más autoconfianza.
Al crear acuerdos mutuos, la conversación siempre debe comenzar con la pregunta, ¿Qué ayudará a este niño a tener éxito?”. Juntos, siempre usando “nosotros” podrían decidir sobre temas como los siguientes:
- Metas y expectativas para el aprendizaje y el progreso del niño,
- procedimientos para dejar y recoger (de la escuela o centro infantil),
- suministros necesarios y quién traerá qué,
- rutinas de transición para hacer tanto en casa como en la escuela o centro infantil (por ejemplo, una canción de buenos días en ambos entornos o leer un cuento juntos antes de acostarse),
- Frecuencia y formato del programa o visitas domiciliarias (mensuales, semanales o quincenales),
- uso apropiado de las redes sociales y los mensajes de texto (cómo y cuándo comunicarse, y qué está prohibido para proteger la privacidad y los límites, como fotografías del niño en las redes sociales),
- cómo abordar los conflictos cuando surgen,
- cómo animarse mutuamente”, como aceptar elogios y reconocer los esfuerzos de los demás.
Estrategia 2 Comunicación de doble vía
La comunicación de doble vía es exactamente la que fluye en ambas direcciones entre las familias y los proveedores cuando comparten información, preguntas e ideas. Esta comunicación de doble vía genera compromiso y confianza cuando ambas partes entran en la conversación con la intención de aprender unos de otros y respetar la experiencia de cada uno.
Las diferentes agendas pueden hacer que la comunicación sea desigual, pero las herramientas simples y confiables, como un cuaderno y una pizarra de comunicación, ayudan a reducir el estrés y respaldan una mejor colaboración.
Un cuaderno de comunicación es individualizado para cada niño y viaja entre la casa y la escuela o centro infantil. Puede ser personal (decorado con el personaje o fotografías favoritos del niño), ser utilizado únicamente por la familia y los maestros, y ser un método de comunicación entre las partes.
- Aspectos destacados del día o logros del niño,
- elogios y palabras de aliento,
- solicitudes de ayuda o sugerencias para llevar a cabo destrezas y rutinas,
- preguntas sobre rutinas, comportamiento o aprendizaje.
- un tablero de comunicación es un lugar central en la escuela o centro infantil que puede estar cerca de la puerta, con notas diarias rápidas que las familias puedan ver, como recordatorios, anuncios importantes o reconocimientos.
- Recuerde que cuando todos saben qué esperar unos de otros y se comunican bien, hay más espacio para la confianza, menos espacio para el conflicto y mayor capacidad para concentrarse en lo que más importa: el niño.
Zoraima Rolón, con más de 33 años de experiencia en educación primaria y superior, es una educadora dedicada, facilitadora y entrenadora de la primera infancia. También es una orgullosa madre de tres hijos adultos y directora de la división informal de cuidado infantil familiar, donde aboga y apoya a los proveedores de cuidado infantil en el hogar.
Trabajar unidos para ayudar a los niños en momentos difíciles
Cuando se trata de asistir a los pequeños cuando tienen grandes sentimientos, los proveedores y los cuidadores trabajan mejor juntos.
Una pausa para descansar
Una corta y divertida pausa ayuda a los niños a restablecerse al moverse, estirarse y respirar para sentirse más calmados, enfocados y listos para la próxima actividad.
La colcha de la familia de Rosita
Al añadir la camisa a la colcha de la familia, Rosita aprende cómo los recuerdos, los cambios y el amor pueden convertir algo roto en algo hermoso.
Afiche ¿Cómo me siento?
Utilice dibujos, ilustraciones y palabras sencillas para enseñarles a los niños a notar y a nombrar sentimientos.
Letra de la canción Podemos hacer cosas difíciles
Cante una poderosa canción sobre la perseverancia.
Guía para conectarse socialmente con voluntarios
Una guía con sugerencias de actividades para los recursos de conexiones sociales.
